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El salario del miedo

A raíz de una conversación twittera con @jrhuerga y de la lectura de algunos artículos en las ediciones digitales de diarios como Cinco Días sobre la subida de los costes laborales pese a la crisis, me ha acabado por convencer de la conveniencia de un nuevo post sobre costes laborales, competitividad y productividad.

Las cuestiones más farragosas, pero no por ello menos necesarias, sobre la terminología económica y su contenido real, por suerte, @agarzon las recoge de forma muy acertada en su blog de economía para no economistas, así que os dejo en enlace y mi agradecimiento a su trabajo, que me va a permitir acortar considerablemente mi post.

Vayamos pues a la parte menos teórica y más práctico/crítica del asunto. Por un lado, llama mucho la atención que el coste salarial se vuelva a poner en el punto de mira, cuando todo indica que si para alguien van a ser duros los próximos meses es para los trabajadores (con y sin empleo). Como explica muy bien Alberto Garzón en su artículo, los términos económicos tienen una dosis de matemáticas muy importante y el mero hecho de cambiar o añadir una palabrita al mismo, implica que entre en consideración una u otra variable que va a acabar por influir en mucho  en la interpretación de lo que estamos hablando. Si repasamos con un poco de atención el artículo de Cinco Días, ellos mismos explican cómo los referidos costes salariales no suben “pese” a la crisis, sino que lo hacen “por” la crisis. Al hablar del coste laboral por hora trabajada, la reducción de la jornada laboral hace que determinados costes asociados al trabajador se repartan entre menos horas y por tanto el resultado se incremente. La otra poderosísima razón que ha incrementado los costes salariales es precisamente la propia crisis; las indemnizaciones por despido están incluidas en el cálculo de esa variable y, dada la situación, se ha convertido en una partida importante en su cálculo.

Por tanto, tengamos cuidado con determinados titulares, o corremos el riesgo de pensar que los salarios se están incrementando  de forma que los malvados trabajadores cada vez quieren ganar más y luego se quejan de que los echen, cuando la realidad es muy distinta.

La otra explicación que quisiera introducir se origina en un comentario mío en contra de la posibilidad de que se puedan establecer los llamados “minijobs”, trabajos aún por definir en sus características (horas, duración, colectivo al que irían dirigidos, etc.) pero cuya remuneración estaría rondando los 400 €.  En concreto mi tweet fue: “Definición de “minijobs”: todo aquello contra lo que la dignidad ha luchado desde la Revolución Industrial.”

@jrhuerga, al que le agradezco sus opiniones y su participación, respondió: “eso, eso, todos a ganar 1K o si no al paro. Asi nos va.” Reconozco que cuando vi 1K pensé que era UN KILO, es decir un milloncejo, pero luego me di cuenta que eran mil eurillos de los de toda la vida (no era un kilo era un Kilobyte, es decir 1000 unidades).

Ese error de interpretación me hizo contestar: “entre ganar 1K como dices y que un trabajador no supere el umbral de pobreza debe haber margen. Un abrazo”.

Y una nueva contestación de @jrhuerga:

“Ganar 1.000 € al mes es una auténtica burrada, cuando en China no llegan a 250€ . Hay que bajar.  http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1023220” Y continuaba: “Tenemos que unificarnos, y eso implica q los chinos suban un poco sus salarios, pero también q nosotros los bajemos.”

Mi contestación fue en el sentido de la poca conveniencia de compararnos con un país en el que los derechos humanos están en entredicho y en el que todos sabemos que hay unas desigualdades sociales abrumadoras. Y es en este punto en el que quiero iniciar mi argumentación. Pero para que tengan todos los datos, les dejo el resto de la conversación.

Yo: “en China no se respetan muchos derechos básicos. Limitar el poder adquisitivo de la población es un error.” “1000€ no es una burrada en nuestro sistema. Suma gastos mínimos de una familia de 4 miembros; no igualemos por debajo” “Si vamos a poner como ideal el mileurismo, mal empezamos. Mejoremos la productividad, no precaricemos el trabajo.”

@jrhuerga: “mejorar la productividad? Ellos no son tontos y tb. usan maquinaria sofisticada. El problema son los salarios.”

Yo: discrepo contigo, los salarios se convierten en demanda en una economia y la demanda en crecimiento.”

Bueno, a ver por donde empezamos; Es cierto que es muy difícil competir en igualdad de condiciones con países “emergentes” en los que las reglas del juego son totalmente distintas. Países del sureste asiático que no es necesario citar, cuentan con unos salarios abusivos, con unas condiciones laborales muy precarias que en absoluto son el modelo a imitar o a acercarnos. Ese sistema productivo, deplorable de por sí, tiene sus inconvenientes incluso para ellos y el nuestro tiene unas peculiaridades que, ni defendiendo ese modelo como bueno, nos permitiría seguirlo con éxito. Vayamos por partes; el salario es sólo un componente más de la competitividad y su relación con la productividad suele ser directamente proporcional (a mayor salario mayor productividad) al menos hasta llegar a unos niveles razonablemente adecuados. Aún más, el salario es solo un componente más (eso sí, el más importante) de los costes laborales, pero se pueden disminuir los costes laborales incluso aumentando el salario.

Por otro lado, las economías occidentales son sistemas muy dependientes de sus demandas internas, mientras que las economías de estos países “emergentes” están absolutamente volcadas hacía la exportación y muestran una sensibilidad muy baja a cambios en su propia demanda. La demanda interna de un país, obviamente, está muy relacionada con el poder adquisitivo de sus habitantes y éste depende básicamente de sus salarios. Por lo tanto, si promovemos bajadas salariales como forma de aumentar nuestra competitividad nos encontraremos con que la demanda interna se resentirá automáticamente, quedándonos sin mercado en el que colocar nuestros productos y servicios. Por el contrario, ellos pueden permitirse esa precariedad salarial pues el destino de sus productos es el mercado internacional y sólo caídas en éste (o políticas cambiarias que eliminaran la ventaja que les supone tener además una moneda “débil”) afectarían significativamente a sus ingresos. Sólo en los últimos años se está generando un mercado interno de cierta potencia en estos países, todavía minoritario y reservado a las élites que se acumulan los beneficios empresariales.

La suma de estos dos argumentos, el moral y el meramente económico, no hacen muy recomendable buscar la competitividad vía salarios (una cosa es moderación salarial y otra reducción de salarios). Además tenemos a nuestro alrededor multitud de países con niveles salariales superiores al nuestro y que, sin embargo, funcionan de una forma más normal en su mercado laboral (desde Alemania, Francia, Estados Unidos a cualquier ejemplo de economía occidental).

Entonces, ¿qué podemos hacer para ganar en competitividad? Pues, como decía @jrhuerga no se trata de pensar que los otros van a ser más tontos que nosotros o no tienen tecnología. La tecnología debe jugar un papel importante en el proceso productivo, debemos contar con sistemas de producción modernos y tecnológicamente eficientes. Pero es cierto que contamos con que los demás también los tendrán. La cuestión es ir un paso más allá y propiciar precisamente los factores que la precariedad laboral va a socavar. Necesitamos una mejor cualificación de los trabajadores, unas condiciones laborales adecuadas que permitan la conciliación familiar con el empleo, horarios racionales, jornadas de trabajo adecuadas, la implicación del trabajador en el devenir de la empresa a través de la incentivación salarial por resultados, estabilidad laboral que permita la especialización del trabajador, planes continuados de formación y perfeccionamiento y, en general, todo aquello que permita la mayor implicación del trabajador pues ésta propiciará que su rendimiento mejore.

Junto a ello debemos pedir al empresario la misma moderación en los márgenes empresariales que se le está pidiendo al trabajador en sus emolumentos, pues no debemos olvidar que el precio al que finalmente vendemos nuestro producto u ofrecemos nuestros servicios también depende en buena medida del margen de beneficio que el empresario pretende obtener. Todo ello conforma una reforma laboral, todo ello configura el cambio del modelo productivo. No simplifiquemos, por favor, porque no solo incurriremos en injusticias, sino que agravaremos los problemas. La mayoría de los despidos que hemos vivido en estos dos años no se han debido a que los salarios de los trabajadores fueran inasumibles, se han debido a que eran inasumibles para unas tasas de actividad tan bajas. El problema no está en el salario, está en la demanda y si bajamos los salarios, cavamos nuestra propia tumba.

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Comentarios

5 comentarios en “El salario del miedo

  1. Muchas gracias por desarrollar tanto tu opinión. No imaginaba que mis cuatro twits trasnochados fueran a moverte a escribir una entrada tan detallada. Creo que tenemos que ver todo esto con un poco de perspectiva. Durante los años sesenta fuimos la opción low cost para Alemania, Francia, etc. y eso hacía que muchas fábricas de coches, electrodomésticos, etc. se abrieran en España, al igual que eso mismo sucedía en México, en su caso con empresas de EE.UU. Estoy convencido de que eso hizo que los salarios de los trabajadores alemanes, franceses, etc. durante esos años se moderaran, ya que tenían que competir con salarios españoles, mucho más bajos. Con los años, nuestro nivel de vida subió y eso ocurrirá sin duda también en China, pero mientras eso no ocurra, nos tocará luchar contra una dura competencia, y no solo en juguetes y ropa, sino en telecomunicaciones, trenes de alta velocidad, etc. (ver: http://bbc.in/gr9Huc ).

    Quizá nuestro mayor pecado haya sido esta ‘moda pasajera’ de pensar que la terciarización era el futuro. Por suerte nuestros gobernantes se están dando cuenta, y están apostando de nuevo por la industria (ver: http://bit.ly/urzp0V ). ¿Como competir con salarios de 3.000 € al año? Dificilmente. Creo que se trata de capear el temporal, intentar innovar sacando productos nuevos que se puedan vender caros durante 4 o 5 años, abandonarlos a medida que China los empiece a fabricar más baratos, etc. y vuelta a empezar. Llegará un momento que ellos empezarán a ganar al año 4.000, 5.000, 7.000 € y entonces volveremos a respirar … o no, pues entonces igual Africa para esa época se despierta y Kenia, Uganda, etc. se incorporan al mercado. ¿Que si los mini-jobs pueden ayudar? Seguramente si; ¿para qué tener a 5 M de personas paradas cuando podemos tenerles durante uno o dos años trabajando con sueldos low cost? . Eso ayuda a su autoestima (no están parados, están activos, igual aprenden algo y montan su propia fabrica) y de paso le damos un palo a China fabricando productos usando sus mismas armas: salarios bajos.

    Publicado por Jose Ramon Huerga (@jrhuerga) | diciembre 11, 2011, 4:44 pm
  2. Me parece muy bien que cites países colindantes que tienen un nivel adquisitivo superior al nuestro. Podrías analizar, también, las características que les permiten alcanzar ese nivel. Estudia, por ejemplo la honradez de los trabajadores: mira si se dedican a navegar por internet el 35% del tiempo, el absentismo laboral por “bajas” (injustificadas). Estudia el modelo económico de esos países, para comprobar si son eminentemente exportadores, o importadores, porque en España solo exportamos turismo…
    Uno lee comentarios como el tuyo y se sienta tranquilo en su sillón a esperar a que “otro” le consiga el ambiente laboral adecuado: formación, incentivos, … todo es pasivo desde el punto de vista del empleado, nadie piensa en cambiar algo por sí mismo.
    Yo invito a cada uno de los empleados de este país (incluyéndome a mi) a empezar a producir el 100% del tiempo, a involucrarse en los resultados de la empresa, a trabajar más y mejor, a formarse con sus propios medios, a leer, a aprender y cuando lo haya hecho, vaya al empresario y le diga que tiene que aumentarle el sueldo, proporcionarle formación más específica y negociar incentivos basados en objetivos.
    ACCIÓN!!

    Publicado por jimargon | diciembre 11, 2011, 6:01 pm
    • Esencialmente estoy de acuerdo con tu comentario, en especial en la parte en la que indicas que por parte muchas de las actitudes saludables deben empezar en el trabajador y que deben ser reprobados comportamientos poco éticas. En general, no creo que la honradez sea una cuestión “genética” y que vaya más con la personalidad de Alemanes o Franceses. Probablemente se trate más de una cuestión no solo de qué modelo productivo legitimamos, y haya que centrar la atención también en el modelo social. Elegir ese modelo en el que la ética, la cultura del esfuerzo y, como no, la honradez sean no logros sino puntos de partida debe ser esencial para que el resto de cosas funcionen.
      A la sociedad (y sociedad somos todos, tanto de forma individual como colectiva) le compete establecer el mensaje de que la formación es un logro personal. En cuanto al modo de procurar ese avance, efectivamente debe ser compartido. En nuestras sociedades, la educación inicial queda en manos del Estado y el resto de formación específica queda en manos de las tres partes, individuo, estado y empresa, teniendo cada uno que asumir su parte de responsabilidad.
      De cualquier modo, la precariedad nunca va a propiciar que esa mejora se produzca y elementos que muchas veces pasamos por alto, como los horarios, tienen una incidencia extraordinaria en el aprovechamiento del tiempo y en la posibilidad de estudiar. Es muy difícil pedir a un trabajador que invierta su tiempo en formarse cuando trabaja de 8 de la mañana a 8 de la tarde con dos horas para ir a casa corriendo a comer y cuando no ve que ello vaya a mejorar de forma directa sus ingresos. La organización del trabajo en la empresa corresponde, básicamente, al empresario y él debe entender que una ordenación racional del mismo va a favorecer su negocio.
      En cuanto a nuestra balanza comercial… evidentemente, es una rémora con respecto al resto de países de nuestro entorno. Arrastramos un retraso productivo de muchos años y nuestro déficit es estructural, como la mayoría de problemas de nuestro modelo productivo. Y cuando un problema es estructural hay que trabajar con soluciones a largo plazo, no con paños calientes que alivien los síntomas y agraven el problema.
      Como dices… “Acción”, pero en la dirección adecuada y, a poder ser, todos al tiempo.

      Publicado por migueblay | diciembre 12, 2011, 12:07 am
  3. ¿Puedes por favor echar un vistazo a esta dirección? http://bit.ly/tCS5Ww . Mira, básicamente dice que desde 2003, el 25% de los alemanes gana 400 € al mes. Va muy en línea a mi propuesta. ¿Qué opinas?

    Publicado por Jose Ramon Huerga (@jrhuerga) | diciembre 14, 2011, 10:27 am
    • Hola de nuevo, si hoy los medios se han hecho eco del “fenómeno” de los minijobs en Alemania, unos porponiéndolo como ejemplo de solución y otros para hablar de la precariedad resultante del intento de maquillar los grandes números de las economías. El artículo que me citas está más en la línea crítica que en la complaciente y, en cualquier caso, no me parece que ningún país pueda sentirse orgulloso de incrementar 10 puntos en 8 años, el índice que marca la precariedad laboral.
      Como comentaba en mi post, los números económicos siempre pueden ofrecer distintas lecturas y éste es un ejemplo más, podríamos añadir a la “bajísima” tasa de desempleo el 25% de los trabajadores alemanes con unos salarios que no les son suficientes para llevar una vida digna, con lo que las debilidades de nuestra economía igual serían muy matizables en algunos aspectos.
      No obstante, refiriéndonos a los minijobs, el espectro contractual de nuestro sistema laboral es amplio y variado; tenemos gran cantidad de tipos de contratos, una flexibilidad que va desde contratos a tiempo parcial, aprendizaje, prácticas, fijos-discontinuos, de duración determinadas, eventuales por circunstancias de producción, contratos de inserción, etc. que permite que si un empresario necesita de mano de obra, cuente con una fórmula adecuada y ventajosa para hacerlo. El problema, en mi opinión, no está en esas opciones sino en que ahora mismo no hay demanda y por tanto se tiende a reducir la producción (tanto de bienes como de servicios). La economía alemana es una de las más exportadoras de europa y, por ello, tal vez se pueda permitir las reducciones de la demanda interna que provoca la precarización del sistema de vida al que aboca esa degradación laboral, pero España se nutre fundamentalmente del mercado interno y éste muestra una enorme correlación con el nivel de vida de todos sus residentes. Como te decía, creo que la reducción salarial sólo profundizará la crisis de demanda que vivimos. Otra cosa es que haya que introducir cambios en el modelo que impliquen exigencias al trabajador como exigir que éste permancezca “activo” mientras cobra su prestación por desempleo, participe de programas de formación, cualificación readaptación profesional que evite que quede desvinculado de cualquier posibilidad de trabajar y que permita que nuestro factor humano esté vivo y adaptado lo más posible a las necesidades del tejido productivo, pero las opciones para facilitar la contratación deben ser más complejas que la simple bajada de salarios.
      Por último, te daré una razón más por la que no me parecen adecuadas estas soluciones. Mi abuela me decía de pequeño que no quisiera para los demás aquello que no quiera para mi. Sinceramente, ¿querríamos para nosotros trabajar “x” horas (sabiendo que al final nos apretarían hasta realizar la jornada completa) por 400 euros?¿Nos gustaría pasar todo el día trabajando para llegar a casa y no poder poner la calefacción, tener la nevera pelada o no poder comprar ropa, libros o comida a nuestros hijos?¿querrías llegar a tu casa con tu sueldo recien cobrado, hacer los montones; esto para la hipoteca, esto para la luz, esto para el agua, esto para la comunidad y ver que lo que te queda no te va a dar para comer, para el autobús (no hablo de gasolina) que te lleva al trabajo o para medicinas? La economía es una “ciencia” cuyas decisiones al final influyen en la vida de muchas personas y no podemos olvidar que es de eso de lo que estamos tratando: del bienestar de la gente. Me puedes decir, “ya muy bonito, pero conforme estamos vamos abocados al desempleo y a una situación insostenible”. Tal vez, pero déjame decirte dos cosas; por un lado creo que hay otras soluciones más justas y, por otro, el sistema de sociedad que quiero defender es aquel que permite que la gente se sume a los proyectos, que no deja gente en el camino, una sociedad que crece junta y que lucha porque las desigualdades sean cada vez menores.
      Sé que cuando propones este tipo de soluciones, te mueve la preocupación por la situación que atravesamos y estoy convencido de que la motivación es buena, por eso mi interés en trasladarte mi visión no solo como economista, sino también como ciudadano preocupado. Un abrazo

      Publicado por migueblay | diciembre 14, 2011, 10:00 pm

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